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Historia del Tango
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Lille (Francia)
8 de junio de 2013
La asociación de tango de Lille TANGO? ¡TANGO! nació en 1991 con el proyecto de compartir el (...)
El tango argentino es una danza más que centenario que requiere un determinado respeto, el autorrespeto y el de los otros.
El tango argentino, es la historia de pueblos emigrantes que estan muy dejados, muy perdidos a veces, que se encuentran, que comparten, dolores y alegrías, tristezas, cóleras y melancolías. Lejos de una simple sucesión de pasos, el tango argentino es una sobretodo marcha , una marcha en la vida, un arte principal, una manera de existir, una filosofía. Dar sentido, este sentido que nos permite entender lo que hacemos, y porqué lo hacemos, un verdadero mensaje de paz interior y ternura, para no avanzar solo, ciego al mundo que nos rodea en la vida, pero en el baile también.
Un deseo de compartir con otro, aquél que se abraza. Llegado a Europa por el espectáculo, el tango argentino es una danza sobretodo popular.
¡Del baile tango al baile « musette », sólo hay un paso, solamente los ritmos cambian, aún que, en el baile « musette » , el tango es rey! El tango de baile es una danza improvisada, segundo después de segundo, en función de la forma en que la música se experimenta (y también del espacio libre sobre la pista), el movimiento se impone al bailarín. La base del tango siendo la marcha, 2 conceptos son fundamentales para su aprendizaje, saber tenerse de pie (y nuestros cuerpos se han acostumbrado desde hace muchos años en general), y reconocer las 4 direcciones cardinales que nos rodean Este, Oeste, Norte, Sur (es decir adelante, atràs, derecha, izquierda!)
El resto no es mientras que trayectorias, paralelas, perpendiculares, equilibrios de peso, contrapeso y cambios de dirección. No existe pasos convencionales que sería necesario reproducir, y es inútil, para bailar bien, enterarse de secuencias por corazón, al contrario, el aprendizaje de figura en la danza mata la danza. Conviene en cambio encontrar su natural y evitar las actitudes “tango”.
La presencia de un maestro o mejor de un “coach” les permitirá avanzar más rápidamente en el reaprendizaje de todos estos mecanismos corporales a veces perdidos de la marcha, y sobre todo tanto innatos y no siempre tan complejos a encontrar. Con el tiempo, los pasos del tango se diversificaron mucho. Mientras que al principio el tango no era más que una marcha, aparecieron a continuación figuras más elaboradas, como los ochos, ganchos, boleos, colgadas, saltos, y otros movimientos corporales espectaculares, que no es sin embargo un final en sí pero una manera adornar la danza, pudiendo producirse puntualmente y no en detrimento de la emoción, del respeto de su pareja y del baile. Que los que sufrieron de eso se tranquilizan, en la danza como en la vida, el tiempo aprende a los hombres y a las mujeres la humildad, comprendemos entonces que “no sepamos nunca”. Entonces viene el tiempo de la parte fundamental, de la sabiduría.
Los que saben no tienen ya que demostrar, pasan a un saber purificado más noble, ropa de un paño de historia, historia de esta danza, esta música, los comportamientos sociales que van con ella, sus códigos, sus tradiciones.
Entonces la danza se vuelve verdadera, menos superficial y más rica de sentido, los modelos de los bailarines cambian y se vuelven más numerosos, el baile se construye y se respeta. El renacimiento del tango en Francia, en Europa data de hace una quincena de años.
Este tango allí es aún joven…. Les damos 5 a 10 años más y las tradiciones tendrán el lugar que merecen, sin por tanto cortar a la innovación y a la investigación tecnológica. A los viajeros intrépidos, la impresión de las milongas de Buenos Aires marcará la vida de bailarín, y el tango baile se armonizará para dejar lugar a la emoción sincera de dos seres entrelazados para el mejor y el peor. ¡El tango se dice “una emoción que se baila”, permanece buscar en sí mismo y reconocer las emociones que cada uno tiene que expresar!
La música del tango es generalmente lenta y bien señalada ritmicamente. La manera natural de bailar sobre esta música consiste en caminar sobre el tiempo fuerte (el tiempo 1 y 3 de la medida a 4 tiempos). Esta marcha regular sobre la pulsación musical es la base del tango.
Pero un bailarín puede también decidir bailar sobre tiempo debil (para señalar un contratiempo, un cuarto - tiempo…), o no bailar sobre ningùn tiempo (para hacer una pausa). Se puede jugar sobre el ritmo, y también sobre los movimientos de piernas. Ser en el tiempo y también en el espacio. Existe varios tipos de aprendizaje, desde siempre,
o algunos trabajan solo, autónomos y apasionados, cuya fruta de la investigación merecen el rodeo, esto son "coaches", profesores, coreógrafos cuando proceda. o otros en escuela, cuyas algunas por otra parte tienen vocación que preparar bailarines a los espectáculos (y no es raro ver unos donde varias parejas evolucionan al unísono sobre una coreografía bien engrasada, de una belleza a veces rara pero donde no se deja ningún lugar obviamente a la improvisación y a menudo donde la emoción esta dejada por cuenta).
Globalemente, al resultado cada uno baila explotando sus conocimientos, con su propio experimentado.
Dos personas del mismo nivel, pueden haber seguido la misma enseñanza y poseer estilos muy diferentes, otros serán los clones perfectos de sus mentores. El tango se practica en general en parejas de sexo opuesto, pero no es ya raro hoy encontrar personas de mismo sexo bailar juntos, en los dos casos para el placer a menudo de confrontarse a los distintos roles de guía y seguidor consustancial a la danza a dos. Para garantizar una progresión armoniosa de la pareja sobre la pista, es importante controlar el arte de la dirección y el seguimiento. La guía interpreta la música y presenta propuestas de desplazamientos, aperturas hacia un espacio libre, colocando su peso al suelo a la periferia de su pareja y orientando su busto esencialmente.
La guía nunca se equivoca en sus propuestas, en cambio tiene que cuidar con la forma y la manera. No conviene nunca manipular a su pareja respecto a una propuesta que es por definicion libre de consecuencias.
Más las propuestas quedarán claras más él tendrá la oportunidad ser seguido.
La guía debe efectuar un trabajo de escucha permanente del estado exterior e interior de su seguidor, sus elecciones de propuestas dependen directamente de esto y la capacidad de su pareja para seguirlo también.
No hay pues mala “figura” sino que malas elecciones. El seguidor cuyo papel no debe absolutamente descuidarse, debe el desarrollar una capacidad de escucha y acompañamiento amargo, debe interpretar en el momento la información transmitida por el movimiento corporal global de su guía y reaccionar en consiguiente en común medida con las propuestas que se le presentan.
El seguidor no comete nunca errores en sí mismo en general puesto que reacciona a una propuesta y que su interpretación le pertenece y no puede darse por falsa.
En cambio convendrá para evitar las interpretaciones aleatorias dar un máximo de tiempo a la escucha y favorecer el no movimiento al gestual inconsiderado. Los pies malos entonces solamente son los que caminan sobre los de su pareja. Una vez que todo eso se siente un tanto, la milonga deviene el cabo que debe pasarse.
Lo más temprano los bailarines se enfrentan lo mejor.
Es posible hacerse placer muy rápidamente con tal que se respetan las normas de desplazamientos mencionados antes.
¡Autorrespeto, respeto de los otros, respeto del baile! Bailar un tango, es más que dar pasos o figuras.
Es un conjunto en primer lugar de códigos sutiles, que es necesario saber administrar y descubrir, luego apreciarse…
Cualquiera que sea la danza, los bailarines con experiencia se implicarán de la misma forma.
Las invitaciones se harán generalmente a distancia, los bailarines quienes se abordan tendrán en primer lugar de una manera a menudo discreta que haber recibido el abajo o no de la pareja de su elección antes de ir a su encuentro. En Argentina, el hombre invita a la mujer con el “cabeceo”, firma por cabeza o mirada discreta que permite al hombre y a la mujer, y por sí solos, saber quien dice no o quien dice sí. La mujer que se niega desviará la cabeza y el tanguero sabrá el solo que la invitación se declina, lo que le permitirá no perder la cara, esto constituyendo un espectáculo raro e inolvidable para el aficionado europeo de paso en Buenos Aires.
Es un contrapunto de experiencia y creatividad, de equilibrio y sensualidad, de comunicación cómplice en una seducción sugerida - un encuentro que comienza en la mirada y que se continúa en el “abrazo” (enlace).
Y es a partir de este estrecho enlace que se instala, sin intercambiar ni una palabra, la recíproca intención de suministrarse.
Cercando sin brusquedad el busto de la mujer, el brazo del hombre propone establecer una distancia determinada y el método de contacto entre los dos cuerpos que comienzan a descubrirse, a intercambiar, a adaptarse mutualmente, pretendiendo completarse, ajustarse, fundirse en uno sólo : es el “abrazo”.
A continuación se espera a veces hasta unos minutos, el tiempo (como dice el milonguero, el que baila en un milonga, el lugar donde se bailan tango, vals “criollo” y milonga, otro ritmo inevitable de los bailes tango) que el baile se pone globalmente en movimiento, el tiempo para aprender a conocerse, hablarse, escucharse, comunicar, el tiempo para la música de pasar de la oreja a la cabeza, luego de ganar el corazón, el cuerpo y el alma y que los pies se ponen en movimiento en la suavidad de una marcha compartida. La pareja danza compartiendo los espacios, los llenos y los vacíos, escuchando el cuerpo del otro, recogiendo su emoción, su ansiedad, su sorpresa. Las parejas casi no se observan y no se hablan. Si lo hacen es que la lengua de los cuerpos falló.
Diálogo secreto de cuestiones y respuestas, a veces pide, a veces esquiva, a veces exigencia o reserva, pudor o temor. Se dice que para bailar un tango es necesario ser dos : pero dos no es suficiente. En esta comunión, la pareja baila acompañada por la música, atenta al ritmo y a la melodía, y son sus sentimientos que la transforman en movimiento.
Bailan con el otro y para el otro. Bailan con las otras parejas cuya energía comparten. Bailan con el suelo que les transmite las vibraciones de los otros bailarines; le vuelven en caricias el apoyo que les da. En este equilibrio sutil de las relaciones, ninguno debe dominar. El egoísta que baila solo priva a su pareja de esta unión tanta deseada. La pareja que se aísla permanecerá aislada, privándose así recibir el fuego consagrado de las otras parejas, al igual que se niega a aportar su propio calor a la danza compartida. Los que no hacen más que exhibirse traicionan su intimidad.
Pero cuando se reúnen todos estos elementos del mismo modo, la comunión es perfecta. Misterio de los cuerpos en armonía, magia del tango que los lleva al éxtasis, emoción intensa y total, del cuerpo y el alma. Les gustaría que este tango dura siempre y que nada no vienen a parar el encantamiento.
Cuando se apaga la última nota, permanecen entrelazados por algunos momentos más.
Y cuando la experiencia ha sobrepasado el habitual, las palabras son inútiles. Casi se observan con pudor, o incluso no se observan, sacudidos, casi asustados, frente a tal emoción.
por observación y capacidad propia de entender los mecanismos cinestésicos de desplazamiento y de trabajarlos amargamente,
por aprendizaje de amigos, de prójimos que sabrán poner los pies a las abrazaderas a los distintos candidatos más rápidamente y explicarles mal que bien las bases necesarias y útiles,
los métodos de aprendizaje pueden haber sido elaborados y precisados o incluso controlados por algunos bailarines que por lo tanto imparten y aportan unos conocimientos técnicos comportamentales y musicales a menudo más elaborados, permitiendo ganar numerosos años de trabajo personal aportando una comodidad y un conocimiento corporal más eficaz en un plazo de tiempo más corto.
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